joaquin doldan

viernes, 27 de enero de 2006

$>Ladran, Sancho

LADRAN, SANCHO


Iba yo paseando, vidrieras mirando cuando leí un grafitti, "Aprovechá el día". Me había pasado toda la
vida citando ese tipo de frases pre-elaboradas, pero esa no la tenía, en casa de herrero, cuchillo de palo.
¿Cómo aprovechar la vida, que es una sola y hay que vivirla?; quizá buscar compañía pues solo sé, que no
sé nada. Algo tenía que inventar, porque la pereza es la madre de todos los vicios. Ese día debía encontrar
laburo, no iba a dejarlo para mañana, el trabajo dignifica. Recorrí muchos lugares, hasta donde cayó el
avión, la esperanza es lo último que se pierde y mientras hay vida, hay esperanza. Evidentemente unos
nacen con estrella, y otros nacen estrellados, al primer lugar que entré lo escoltaba una multitud de
hombres sin trabajo, si el río suena agua lleva, además a río revuelto, ganancia de pescador. Como el
tiempo es oro, no quise esperar pero el que se va sin que lo echen vuelve sin que lo llamen; y terminé
formando parte del gentío. Quién sabe en qué consistía el trabajo, y se me tomarían, muchas veces más vale
caer en gracia que ser gracioso. "Persista el loco en su locura y será un sabio", repetía para mis adentros.
Llegó mi turno, menos mal porque el que espera desespera. Un hombre gordo comenzó la entrevista
diciendo que la tarea era ser cadete, había que madrugar mucho(no supe si pensar al que madruga Dios
lo ayuda, o no por mucho madrugar, se amanece más temprano). Además pedían ser joven y con experiencia.
Traté de explicarle que ser joven hacía bastante dificil el requisito de ser experiente y como el saber
no ocupa lugar podría aprender rápidamente a ser mandadero. Ahí entendí por qué al que nace barrigón es
al ñudo que lo fajen, le hablé por horas y como no hay peor sordo que el que no quiere oír, me despidió
diciendo, el que nace para pito, nunca llega a ser corneta. Es terrible no tener trabajo, te sentís un
Don nadie, a pesar que nadie es perfecto. Si fuera mujer podría buscar empleo tirando cosas, dicen que
tira más un pelo de…¿cómo era?, bueno en realidad no me acuerdo de esa frase, será porque cada vez soy
menos chabacano, que así sea. Zapatero a sus zapatos, después de todo no hay mal que por bien no venga, y como siempre que llovió paró traté de poner al mal tiempo buena cara. Había estudiado siempre recordando que los orientales deben ser tan ilustrados como valientes, pero conseguir empleo era como buscar una aguja en un pajar. Necesitaba ayuda, una mano lava la otra y las dos lavan la cara. En este país es todo muñeca, fui a ver al conocido de un conocido que era primo del dueño de una empresa conocida, no era muy bueno, pero más vale malo conocido que bueno por conocer. Me dieron el trabajo porque fui astuto, y no contaban con mi astucia, puse cara de vencido, pidiendo clemencia y acepté un sueldo de miércoles, afirmando que el dinero no hace la felicidad. Los problemas siguieron, la codicia rompe el saco y como la necesidad tiene cara de hereje, intenté seducir a la hija del patrón. No es oro todo lo que reluce, no
sólo era gorda y fea, cosa secundaria porque lo esencial es invisible a los ojos, además era caprichosa, mala y boba, si bien admito que quién esté libre de pecado, arroje la primera piedra.
Quise hacer mutis por el foro, mas era tarde y la dicha no era buena, quien siembra vientos, recoge
tempestades. La culpa no era del chancho sino de quien le rascaba el lomo. Su maldad aumentaba su fealdad, pero no quería decir nada por miedo a que me echaran, más vale pájaro en mano que cien volando. Cada día aumentaba su volumen, entonces, o la besaba, o la abrazaba, el que mucho abarca poco aprieta. Me sentía muy triste aunque lo disimulara (caras vemos, corazones no sabemos), había vendido mi rico
patrimonio al bajo precio de la necesidad, así que un día dije a grandes males, grandes remedios, la voy a
mojar toda a ver si es verdad que lo que mata es la humedad. Fue como tirarle margaritas a los chanchos,
empezó cada vez a tenerme más confianza, se nota que sabía que la confianza mata al hombre. Yo temía que quedara embarazada y no quería ni tocarla, eso la enfureció, la paja no es como el trigo. Me amenazó. Al principio a palabras necias, oídos sordos, porque perro que ladra no muerde, pero la paciencia tiene un
límite, los árboles mueren de pie, al mal paso dale prisa, así que renuncié, me separé y le regale un
silbato, aunque difícil que el chancho chifle, y muerto el perro se acabó la rabia. Nunca más la gente
me diría quién era yo mirándola a ella, mas vale solo que mal acompañado. Me sentía muy infeliz, y nada
privilegiado, mi autoridad emanaba de ella, ahora era un desocupado. Es cierto, la justicia tarda pero
llega, sólo que así no podría darle a alguien amor (que no tiene edad), formar una familia (que es la
base de la sociedad), tener hijos (a pesar que tus hijos no son tus hijos, son los hijos de la vida),
conseguir la felicidad (ja, ja, ja, ja,). Me fui a mi hogar, dulce hogar, y estuve con mi perro, mi fiel
amigo. Le puse de nombre "Mentira", porque tiene patas cortas. Cuanto más conozco a mis semejantes, más lo quiero. Mis dos vecinas (que son muy amigas y hacen bien sin mirar a quién) vinieron a aconsejarme.
Hubiera preferido que lo hiciera mi padre, ya que un padre que da consejos, más que un padre es un amigo,
sin embargo a falta de pan buenas son las tortas. Me decían que no protestara, en boca cerrada no entran
moscas, mas el que no llora no mama, entonces le grité que la soledad puede ser una llama, debía conocerme a mí mismo y hacerme camino al andar. Así fue, el tiempo todo lo puede, y acá estoy, donde el diablo perdió el poncho. Casi no recuerdo esa época en la que ni disfruté del sexo, porque quien mal anda, mal acaba.
¿Tiene curiosidad por saber qué fue de mí?. Tengan cuidado porque la curiosidad mató al gato. Ahora de
viejo, aunque viejo son los trapos (miren que el pájaro canta hasta morir), soy diputado, como lo fue
mi abuelo y no hay peor astilla que la del mismo palo.
Realicé una campaña muy individualista bajo el Lema:
"El buey solo, bien se lame". Me votaron porque en el país de los ciegos, el tuerto es Rey, y yo perdí un
ojo cuando intenté poner un criadero de cuervos. Así que ya ven, cada pueblo tiene el gobierno que se
merece. En este momento desde mi oficina con calefacción, estoy viendo una manifestación de
desempleados. Vienen a este lugar sagrado, donde acude tanta gente, a protestar, a buen puerto van por agua.
Hoy por hoy, hay huelga de todo menos de carniceros, será porque la carne es débil.
Muchos nombran a mi madre (por suerte hay una sola), a papá mono con bananas verdes.
Algunas frases decidí no utilizarlas, sobre todo la que decía: que era más fácil que un camello pasara por
el ojo de una aguja a que un rico entrara en el cielo, toco madera sin patas. Por suerte me voy de
vacaciones, primero el trabajo y después el descanso.
Estos insisten mucho y tanto va el cántaro al agua que al final se rompe. El diablo sabe por diablo pero más
sabe por viejo, perdí el pelo pero no las mañas, a veces hay que borrarse (el pez por la boca muere).
Esta sociedad me enseñó, tanto tienes, tanto vales, así que ojo por ojo y diente por diente. Aunque me
agarre mala fama (es puro cuento), no me voy a poner a dormir, capaz que me lleva la corriente. Para ser
realistas nadie es imprescindible, a rey muerto, rey puesto. Un lapsus va a venir bien, si las barbas de tu
vecino se queman, pon las tuyas a remojo. La risa es salud, pero no soy feliz, ni espanto mis males
cantando, tampoco voy a reír último, por las dudas, sepan que quien se ríe del degollado, es el muerto.
Creo que los subestimo, cada maestrito con su librito, siento que le están pidiendo peras al olmo, alguien
tiene que pagar los platos rotos. El problema es si éstos perseveran. Cada vez los escucho protestar con
más fuerza.
Solo puedo murmurar: Ladran, Sancho.
Publicado por joaquind @ 10:47 | 0 Comentarios | Enviar