joaquin doldan

sábado, 28 de enero de 2006

$>Salvado Por Miguel Bosé

Salvado por Miguel Bosé

Existen, aproxidamamente, nueve formas de evitar tu muerte en el último minuto. Para conocerlas a todas no es necesario un estudio demasiado profundo, solo basta con transitar media vida por este mundo circular y previsible. El horror que veía en la televisión era la prueba definitiva de todo esto. Circular y previsible. Solo hace falta lograr detenerse un instante para notar que cada decisión nos lleva por caminos que tarde o temprano son explicados por la evidencia de nuestros propios pasos. El vértigo de nuestra vida llena de consumos innecesarios hace que dejemos de lado las pequeñas coincidencias, en este caso, ellas valdrían la pena para explicar como yo, que jamás miro los noticieros este frente a uno en esta noche de verano( la primera vez en mi vida que vivo un verano en agosto). También si viniera al caso podríamos mencionar que agosto es el mes de mi cumpleaños, que es el día de la independencia del país sudamericano que cobijó a mi familia durante años, pero acá ese mismo día es la memoria de la opresión. Si hubiera sobrevivido, Fernando hubiera dicho que son casualidades que si uno está atento puede enlazar cualquier fecha con cualquier otra y que todas esas eran distracciones para que la gente no se comprometa con un mundo mejor y blablabla.... Así era mi amigo, un soñador noble , un joven e inocente soñador noble.
No podía apartar la vista del horror, había ocurrido en esta misma ciudad y yo ni me había enterado. Un coche bomba. Una explosión. Una niña inocente había muerto. Ahí estaba yo, mirando, sin entender con que facilidad se desprecia una vida, como pasó con mi amigo. ¿Tan seguros están los amantes de la muerte?. El mundo, los países son en escencia grupos humanos, pueblos. ¿Porqué siempre se mata al pueblo?. En las guerras no mueren los generales,la radiación no quema a los que aprietan los botones , los que recaudan no pagan impuestos. Esta es la única conclusión clara que me enseñó la política internacional. En ese pobre y nefasto concepto esta toda la observación que logré recabar de cuanta guerra me ha tenido por testigo. Ya ni importa de que bando estas, ni que tan joven o noble seas. En mis manos aún temblaba el motivo por el que no había acudido a una cita a pocos metros de la explosión. Había cancelado mi encuentro para hacer que Miguel bosé, el artista que me salvó la vida me firmara su disco. Pero la historia de mi salvación de último minuto, como dije, en una de sus formas, comienza cuando Fernado estaba vivo, en mi cumpleaños número 25 , en Uruguay, el 25 de agosto, hace 5 años.
Esa mañana mi amigo llegó con la cara desencajada.
“Los van a extraditar”, dijo todavía sin creerlo. De verdad nos resultaba insólito. Una semana antes apareció de la nada un grupo de policías , un gran revuelo de prensa, un conflicto internacional desembarcó en nuestro barrio, el más tranquilo del mundo. Hace años que un grupo de familias, principalemnete inmigrantes italianos y españoles, vivíamos en esa tranquila zona. Tanto tiempo había pasado que cada uno cumplía un papel, un tranquilo rol, ya nadie diferenciaba de donde proveníamos unos y otros. Cuando aparecían vecinos nuevos, en custión de meses estaban tan integrados al paisaje que ninguno podía asegurar que algún dia no hubiese formado parte del mismo. El mayor conflicto eran los partidos de fútbol de los dos principales cuadros locales. La mayor discusión política fue el color con que se iba a pintar la fachada del club social . El más terrible escándalo fue el embarazo de soltera de la hija de unos gallegos y el hijo de un armenio. El principal dolor fue el fallecimiento de la abuela Natividad, una de las primeras españolas que llegó a la zona. En ese sitio , un día y ante el estupor de todos nos vinieron a decir que los dueños del restaurante, dos matrimonios vascos, eran en realidad miembros, o ex-miembros de un escuadrón terrorista. Al principio pensé que era una broma,hasta que se los llevaron. En pocas horas todo se puso peor. Nos costó reaccionar pero parecía una pesadilla. Fernando lo sufrió más , ya que en varano conoció de cerca a esa gente, incluso trabajó para ellos de camarero. Para mi eran solo vecinos que saludaba al pasar. El caso es que iniciaron una huelga de hambre, reclamando su no-extradición.
¿Qué argumentos tenía para tomar una postura ante el caso?, de mi parte no muchos. Los medios bombardearon en una semana explicando algo sobre una banda terrorista de la cuál se suponía esta gente formaba o había formado parte. No sabía nada más ni que reclamaba la banda con sus atentados, ni que teníamos que ver nosotros y nuestros vecinos con todo aquello. Fernando lo tenía más claro, no se si lo de la banda en si , me refiero al tema de los derechos humanos , que segun él hacía evidente que no podían arrastrar a nuestros queridos vecinos lejos de su nueva tierra.
El día de mi cumpleaños y medio muertos por su medida de lucha, iban a ser llevados a un juicio a su antiguo país. Todo mi vecindario estaba tan consternado que desde que empezó el revuelo estaban en la puerta del hospital con carteles y a los gritos tratando de impedir lo inminente, y mostrando su apoyo a los dueños del restaurante. Fernado me vino a buscar , teníamos que estar todos, era un día clave. Pero una hora después de que dije a mi amigo que salía para allí, apareció mi novia con dos entradas de regalo. Era una gran sorpresa. Por primera vez , venía a dar un recital, mi artista favorito, Miguel Bosé.
Tomamos otro autobús , entré en una especie de dimensión mental en la que se olvida del tiempo . Se repasa mentalemente canción por canción hasta a llegar a la primer frase del primer tema del primer disco que uno escuchó en su vida. Casi al descuido se analiza el porqué de la atracción hacia algún artista, a veces es una custión de personalidad, de unos pocos acordes, en mi caso eran algunos versos que tenía que ver conmigo, la estética, no lo sabía, pero por primera vez iba a ver en vivo y en directo a mi cantante favorito.
No tuve tiempo ni de descepcionarme. Llegamos a la puerta del lugar y nos dijeron que el concierto se había suspendido. No se habían vendido la suficientes entradas y una impertinente lluvia comenzó a burlarse de nuestra suerte. Al instante un pensamiento sustituyó al otro:
-Entonces vamos a la manifestación.- dije a mi novia.
Cerca del lugar nos dimos cuanta que algo no iba bien. Mucha gente corría en sentido contario a nuestro nuevo destino, hasta que se hacía imposible seguir. Evidentemente no era un grupo de vecinos haciaendo un reclamo, la concetración de personas había sido multitudinaria. Cuando logré que uno se detuviera me dijo con la voz entrecortada y el terror y la sorpresa desgarrandole el rostro que la policía había cargado contra ellos. Con gases , palos , escudos y balas.
El miedo nos llevó a un lugar seguro. Adentro de un bar sentiamos el griterío , el trote de caballos, el rugido de los motores. Entendimos a que se referían con eso del terrorismo.
Hasta el otro día no nos enteramos de nada. Los vascos fueran extraditados. La movilización había tenido una víctima mortal. Un joven noble, inocente y soñador, había sido acribillado en su moto. La misma en la que siempre yo recorría la ciudad en el asiento del acompañante. En ese sitio donde, por haber estado en un concierto que no se hizo, las balas no me encotraron.
El día que me vine a España, cuando dejé a trás mi barrio leía con gran dolor en muchos muros el mismo grito pintado en varias calles de Montevideo: “¿Quién mató a Fernado?”. Ese grafitti y las manifestaciones que se hacen todos los 25 de agosto en su memoria, es todo lo que parece perdurar de aquel día. Hoy nuevamente la muerte había sido esquivada en el último minuto, otra vez había sido salvado por Miguel Bosé. Pero una nueva herida me impedía alegrarme por mi suerte. Un nuevo dolor que me desafiaba a entender , pero me condenaba a sufir . Otro inocente. Otro daño colateral. Otra vida. Recordé a que se refieren con eso del terrorismo.
“Una niña”, murmuré. Traté de decirlo en voz alta y no lograba articular las letras. ¿Habrá alguien en el mundo que pueda hacerlo sin sentir nada?. Traté de imaginar los sueños de los responsables de esas muertes. Seguramente , por lo menos en el país de los sueños , deben sufrir mucho.
Caminé hacia el otro salón y puse el disco en el equipo de audio. Subí la música hasta que tapó el noticiero que seguía dando vueltas sobre el mismo tema. ¿Tendrá que ver algo eso con que la gente deje de sorprenderse?, ¿será necesario que sin análisis alguno atrás alguien diga lo horrible que son las injusticias?.
“Ninguna como tú me sabe hacer café”, cantó mi salvador. Algo simple, cotidiano, esa era nuestra vida y esta forma de esquivar la muerte en el último minuto , que yo usé dos veces en cinco años, parecía sorprendente hasta que me senté a escuchar estas canciones llenas de serenidad al mismo tiempo que veía en la pantalla que este mundo está lleno de terror.
Publicado por joaquind @ 17:00 | 1 Comentarios | Enviar

Comentarios

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  • Autor: joaquind
  • Fecha: miércoles, 08 de febrero de 2006
  • Hora: 11:27
En el 2005 este cuento ganó un premio del aula de cultura de la Facultad de Odontología de Sevilla. Está basado en hechos reales...como casi todo en la vida...