martes, 31 de enero de 2006
El imperio contraataca
Cuando Pandora abrió la caja sólo un pequeño pájaro llamado esperanza quedó en su interior. En este mundo absurdo que han inventado los que se creen dueños de Dios pretenden que nos resignemos a soñar que esa frágil posibilidad es la única que nos queda. Y en cierta forma se están saliendo con la de ellos. ¿En qué otra cosa que no sea la esperanza puede pensar un simple integrante de un pueblo?...La humanidad, la mayoría de la humanidad, no son los que aprietan los botones, los que hablan en los micrófonos, los que amasan fortunas, los que especulan con la vida...La humanidad,( los hombres ,mujeres ,ancianos, niños)...son los que las estadísticas dan como un número , un porcentaje, o en el más elaborado de los casos como un índice...eran los que limpiaban por pocos dólares el piso de la torre, el pasajero que iba a ver a su hermana, el bombero, el turista, el funcionario de las Naciones Unidas que trabajaba en una oficina en Afganistán, el pastor de medio oriente, el niño que se cruzó con la manifestación que le costó la vida, la joven que rezaba a su único Dios cuando algo explotó a sus espaldas...
¿Cuándo empezó el horror?...¿cuándo decidieron que no merecíamos un futuro?...¿de qué les sirve un mundo sin gente?...Son estas mis preguntas...y no si fue o no fue el ex-agente de la CIA multimillonario quien les llevó el terror a la casa a los señores de la guerra. La caída de esos edificios no fueron para mi (simple habitante de un pueblo) símbolo de nada, fue solo dolor por los padres, hijos , gente que, sin comerla ni beberla, se moría vía satélite...
Y al otro día los que ven en la guerra una industria a preservar nos dijeron "está vez no tuvimos un Rambo, pero si tenemos un Malo a quien culpar, un anticristo, un Cyrus”the virus”, un Hanibal”the canibal"...y después nos quisieron vender como siempre un mundo en blanco y negro...donde por supuesto ellos son lo blanco...y siguió la sangre de inocentes, y a nosotros, la gente, solo nos quedó el miedo...
Si los inocentes van al cielo no vamos a encontrarnos en él a quienes matan en nombre de Dios, tampoco (gracias a El) vamos a tener que compartir la nube con quienes ponen su nombre a un operativo militar...muy lejos están de la fe los que bendicen misiles.
Lo más indignante de esto es: ¿vale la pena nuestro miedo?...¿merecen que recemos por la paz?...¿que nos aferremos a la esperanza?...Hace tiempo que nos dicen como vestirnos, que comer, que música escuchar, como vivir, que sueños vale la pena tener, quienes son los enemigos, que gobierno merecemos...y ahora:¿nos piden nuestro futuro, nuestra esperanza?.
El Imperio no está en un país. No tiene patria. Sus hombres, los titiriteros, no tiene alma, no son felices ni les importa serlo, por eso son tan peligrosos, porque ni ellos lo saben, pero el mundo, nuestro mundo, sencillamente no les gusta. Por eso nos lo taparon con esto que vemos, lo taparon con carteles publicitarios, con modas y cuando las cuentas no les dan , lo tapan con guerras.
A nuestra pequeña colonia la fueron despojando de ideologías, o mejor dicho la pintaron con la indeleble sensación de que no vale la pena filosofar sobre la vida, el pensamiento o la sociedad. Casi lograron que viéramos a nuestra comunidad como un sistema compensado que explicaba, por su sola existencia la falta de educación, empleo, en fin, que fuera lógica la miseria. Y ahora salieron a buscar nuestra fe...exigen que nuestra esperanza este enfocada en que no nos maten, en que no nos quiten la posibilidad de seguir siendo engranajes, en que sigamos gritando que el dinero no hace la felicidad , y que no gastemos nuestros ruegos en una sociedad más justa sino simplemente en un mundo sin terror. Hace muchos años que algunos rezan por la paz. Muchos estaban rezando a su único Dios cuando una masa infernal de radiación les quemó la vida dejando una herencia de padecimientos en dos ciudades de Japón. Otros murieron quien sabe como y cuando, por soñar con una sociedad en paz e igualdad, acá nomás en Latinoamérica. Y la lista se está haciendo sin fin...aunque sabemos, no es infinita.
Cuando nos empezamos a quedar sin espíritu inventaron la "autoayuda", cómo salvarse individualmente y lograr el famoso "sueño al que se puede llegar si te esfuerzas lo suficiente sino mira a fulanito que quiso y pudo"...¿a ninguno de esos filósofos posmodernos se le ocurrió que los hombres somos un grupo único, que para "autosalvarnos" nos necesitamos unos a otros?...
Rabia es lo que un simple hombre siente cuando ve a un gobernante amenazar con jóvenes dispuestos a morir, apuntando con una vida como si lo estuviera haciendo con un arma. Vergüenza da la venganza, los capitales invertidos en la muerte, las especulaciones con los botines de guerra, que llamen "acciones de inteligencia" a planificar para hacer sufrir a un pueblo.
¿Qué tenemos de nuestro lado?...si lográramos quedarnos con nuestros sueños de un mundo mejor, sin magnates que se adueñan del petróleo mirando morirse de hambre a su pueblo que tiene tal índice de ignorancia que ni se cuestiona no tener agua, sin los que sacrifican a sus propios hermanos para que le cierren los números, si nos emperramos en la posibilidad de un mundo lleno de amor, de hermosas diferencias de razas y opciones sexuales, religiosas y filosóficas, de un mundo sin las horribles diferencias que esclaviza el dinero...nos quedaremos con algo que el Imperio no nos puede sacar. Ni con el manto de silencio más infame .Ningún misil, ningún dictador, ningún banco internacional, ningún líder religioso y-o mafioso puede llevarse nuestra esperanza.
Eso no lo previno ningún estratega del Imperio. Muchos ya nos dimos cuenta y no nos gusta lo que nos hacen ver. Hace poco un gran escritor dijo:"Los animales ven, los hombres leen". Es sencillo, para nosotros simples habitantes de un pueblo, leer que un partido de fútbol dejó de ser un juego, un deporte; ahora es una transacción comercial. Un gol es un depósito a plazo fijo. Una buena jugada es una cuenta corriente. Lo mismo pasa la ciencia, alejarla de la filosofía, vaciarla de toda ideología (como si eso en sí no fuera una postura ideológica), y llenarla de tecnología, ponerle máquinas y quitarle mente; eso leemos desde acá abajo. Y como el Imperio sabe donde pega no dejan de intentar que veamos a el arte con el brillo de sus efectos especiales. Pero (quizás como efecto secundario de trabajar tanto para llegar a fin de mes) nos sentamos frente a sus películas de presupuestos millonarios para susurrar en la inmensa mayoría de los casos:"¿dónde está el arte en este bodrio?"... Nosotros, que tenemos tanta sangre que ellos sólo piensan en derramarla (quizás para que suba de precio), seguimos amando a la música ...quizás porque es un vehículo rápido, invisible e indestructible para sentimientos como la fe, la rebeldía o la vieja y querida bronca. Que le den la vuelta que quieran a su fábrica de cantantes, nosotros seguiremos amando a la música.
Si el Imperio aún pudiera leer, en muchos libros y en innumerables discos encontraría lo inútil de su obstinación por globalizar a su gusto los sentimientos de un artista.
Está es nuestra pacífica venganza. Podemos ser sus espectadores, su público cautivo, su objetivo en el mercado, sus rehenes, sus explotados, sus victimas...pero mientras tengamos nuestra esperanza y tengamos a nuestros artistas nunca seremos sus esclavos.