martes, 31 de enero de 2006
CREADOR DE ESPÍRITUS
1
Más de un día sin dormir. Se sentía muerto , o con ganas de morir. Manejaba por la solitaria ruta con el ceño fruncido por la claridad incipiente del amanecer. La camioneta avanzaba en línea recta. Había decidido escaparse de aquel barrio. Disfrutaba de las ventajas de no estar atado a nada, ni a sus propios límites.
Vivió un año rodeado de esa gente que lo pudrió de monotonía y por eso los hundió , los ató a su fantasía , les tiró por la cabeza su credulidad, les sacó su dinero, los llenó de miedo y los abandonó llenos de preguntas.
No quería parar, deseaba estar lejos de una vez. Sintió una corriente fría que lo hizo estremecer. Al subir la ventanilla recordó la primer reunión con sus vecinos.
2
Mientras le daban una fiesta de bienvenida, las tres parejas lo aturdieron con historias cotidianas que sólo sirvieron para darles dolor de cabeza.
El malestar volvía a asomarse ahora , mientras el sol subía en el horizonte.
Ellos eran socios, y poseían casi todos los comercios del lugar , habían decidido llevar la contabilidad con computadoras y por eso lo habían invocado.
Una vez por semana sus vecinos lo invitaban a sus casas. El había comenzado a advertir la presencia, por todas las salas de amuletos y todo tipo de objetos religiosos. En una de esas reuniones decidió divertirse rompiendo su monotonía con una historia de fantasmas. Estudió cada movimiento, cada mueca, cada brillo en los ojos de esas personas ante los pasos de su extraña anécdota . Hacía sus adentros se reía de esas pobres criaturas sin vida, ahogadas por sus rutinas . Odiaba la rutina, así como odiaba la ruta, sin curvas, sin vueltas.
Un mes después los tenía convencidos que un espíritu habitaba su casa y les había rogado que participaran en una serie de sesiones.
3
Mientras se duchaba, antes de la primera sesión, inventó su fantasma . “Berenice”, una prostituta que un político había asesinado hace diez años. “Perfecto”, pensó.
4
Más tarde explicaba a sus amigos la historia que “había leído en el diario que encontró en el desván”, y que marcaba a la “asesinada “ como la causante de los ruidos , gemidos e inclusive de la aparición en el comedor de una mancha de sangre. Algo estalló en el parabrisas, se sobresaltó y casi gritó al ver la mancha roja que el pájaro había dejado al estrellarse. No se detendría , la ruta se veía perfecta, recta y perfecta.
5
La médium que los tontos contrataron era una pobre señora que intentaba darle un poco de sal a su vida convenciéndose que los muertos le hablaban. Desde que entró a la casa puso cara de poseída , cosa que a él lo alegró sobremanera .
-Siento la presencia de un ser que sufre- murmuró Esta casa debe “limpiarse”.
“Y eso que ayer barrí”, pensó él conteniendo la risa.
Fue la primera de las tres sesiones.
6
Decidió parar en una estación , hace kilómetros que no veía una , y quien sabe donde estaría la próxima.
Mientras le cargaban el tanque bajó, sintió tirones en las piernas.
¿Cuánto había manejado?,¿por cuántos pueblos pasó?.
Se acercó a una máquina de refrescos, puso una moneda pero la respuesta surgió como respuesta a un golpe de su puño.
Miró su vehículo sabiendo que debía parar a un costado de la ruta y dormir, pero la idea lo espantó; después de todo en el último mes casi no pudo pegar un ojo, y todo por hacer el amor a escondidas o por soportar los gruñidos...El perro estaba frente a él comiendo un hueso y su sola cercanía lo puso a la defensiva.
-Quieto “Quique”- gritó el empleado de la estación.
“Qué nombre ridículo para un perro”, pensó mientras ponía en marcha la camioneta.
Sacó de la guantera un fajo de dólares.
-¿Te puedo dar así?- dijo , mostrando al empleado uno de los billetes- lo que sobra es tuyo.
-¡Más bien!- contestó el joven arrancándoselo de las manos.
Se alejó pensando si haría bien en gastar dinero robado tan cerca(si es que estaba cerca) del lugar del “crimen”, aunque presentía que cuando lo descubrieran ya sería demasiado tarde.
7
Durante la segunda sesión solo se concentró en la tibia mano de Sabrina. Ella, su esposo y los demás parecían encandilados por el inexpresivo rostro de la médium. La piel que lo rozaba desencadenó una necesidad desesperada de perderse en ese cuerpo, sin importarle las dificultades que podría traerle. Pensaba que detrás de cada acción precipitada existía una intención, aunque él se negara a verla. Nunca se había puesto a pensar si creía o no en le destino, su frase preferida era “que pase lo que tenga que pasar”, y sin embargo vivía pensando en como cambiar las cosas. ¿Por qué hacía toda esa farsa?, ¿sólo por sentirse con control sobre los otros?, ¿por hacerse el Dios?...Solo con nombrarlo , sonrió con la idea de ser un creador de lamas, y un destructor , ese era el concepto de Dios que le habían pintado desde niño, pero con los años todos sus códigos se habían trastocado , al contacto con el mundo. Cuando Dios se crea en nuestra mente, existe, el creador es creado. No sabía hasta donde , pero todos los espíritus eran reflejos, más fuertes o más débiles pero solo reflejos. Incluso nuestro creador lo era. Comenzó a envolverse tanto que decidió pensar el tema al otro día , sabiendo que llegado el momento iba a preferir olvidarlo.
Miró hacia la lámpara eléctrica, el pequeño truco que había preparado debía accionarse de un momento a otro ; no había terminado de pensarlo cuando la luz se apagó. La mano de Sabrina se estrujó en la suya.
La médium comenzó a aullar:
-Soy Berenice, soy Berenice...
“Y yo soy Batman”, pensó , ahogando la tentación de desenmascararla.
Luego que el espíritu “relatara” su sangriento asesinato, y reclamara ayuda para obtener paz, despidió a sus “amigos” (por supuesto que se preocupó de mirar a Sabrina como diciendo”entre vos y yo hay algo”).
Se paró en medio de la sala, la luz de la vela palpitaba en su mano. Por un instante recordó cuando había tomado el “camino del caracol”.
Un auto lo pasó a gran velocidad, se sobresaltó por la sorpresa y por la sensación de haber manejado con la mente en otro camino. No pudo evitar pensar en su primer apartamento, en su época de descuido, cuando en la alfombra del dormitorio vio como un caracol había dejado su rastro , como una línea que separaba una época de gloria de su nefasta actualidad. Vida sentimental rota, desempleo, telarañas y hasta caracoles en las plantas. Su cuerpo dio un salto , una repentina sensación de caída , por un instante quedó más despejado. El sol en la ruta dibujaba temblores, como la llama de una vela. La claridad ya había hecho desaparecer todas las estrellas. Esa noche cuando él estaba pensando que debía arreglar la instalación eléctrica, hasta la última luz de la casa se encendió, ridiculizando la luz que temblaba en su mano.
8
Durante un mes postergó la tercera sesión, desde que por primera vez hizo el amor con Sabrina, hasta la madrugada que escapó.
9
Le hacía tanto bien recordar las mil veces que tuvieron relaciones . Nunca hablaron del tema. El estaba con las computadoras cuando ella lo llamó por teléfono , esa noche era la última sesión y quería saber si estaba bien. “Vení y lo estaré”, se atrevió a decir él con mezcla de víctima y seductor. Cuando a la media hora sintió la puerta, sonrió triunfante.
Mientras él terminaba su trabajo , ella fue a preparar el té.
Un grito lo hizo saltar de su silla. Sabrina estaba de pie en el comedor , las tazas rotas en el piso en un collage de loza , té derramado y la mancha de sangre.
-Volvió la mancha que nos mostraste la otra vez- dijo ella sollozando.
El no contestó , la había pintado , y la había borrado al otro día. ¿O se había olvidado de hacerlo?.
Su cara de confundido activó en ella un sentido de compasión que la llevó a olvidar su miedo y abrazarlo. Automáticamente él la besó y la empujó hasta la mesa donde , sin pensarlo, comenzaron a hacer el amor.
10
Nunca más había reparado en la mancha , ni en borrarla ni en explicarla. Había dejado escapar los días y las noches . Se sentía atrapado por un desvelo permanente, no podía dormir. Se prometía a si mismo descansaren las tardes , pero aparecía ella , como por accidente y terminaban revolcados en cualquier lugar de la casa.
Esa tarde la llamó y le pidió que no viniera. Tampoco descansó , sino que tendió la trampa que le permitiría rescatar un pequeño gran botín de dólares del banco. El plan era tan bueno y la confianza hacia él tanta que tardarían meses en darse cuenta que faltaba parte de los fondos de la sociedad.
“Seis meses” , se dijo, intentando buscar en sus recuerdos el razonamiento que lo llevó a salir despavorido al otro día de realizada la operación.
11
Apretó fuerte los ojos y notó que le costaba despegar los párpados. El vehículo dio un sacudón que casi lo hace gritar. Hubiera devuelto los dólares si eso le regresara la paz, pero tenía muy vívida la imagen de la última vez que se había acostad dispuesto a dormir. Luego de pasar a buscar la plata al banco , se duchó y tiró en la cama. Recordó levantarse , caminar hacia la escalera. Sentía olor a sangre y vio una sombra que se abalanzaba sobre otra con algo parecido a un cuchillo. Gritó y sintió un golpe en la cabeza. Por unos minutos se agarró el lugar del golpe , tomó conciencia de donde estaba. No podía explicar como había llegado allí, pero se encontraba bajo su escritorio, en ropa interior , acurrucado, temblando de miedo-frío. Se prohibió dormir.
12
¡Como deseaba descansar!. Dormir de su vida. No solo descansar sino alejarse de sus malos sueños, de su mala realidad, de los fantasmas que el mismo había inventado. ¡Ojalá estuvieran lejos de ellos ahora!
Sabía que la tercera sesión no era necesaria, es más estaba seguro que era un error seguir con aquello . Por eso no preparó ningún truco, para que todo terminara. Sin embargo, como dándole el gusto a sus presentimientos, la hizo, y en lena sesión se escuchó el desgarrador grito de Berenice, partiendo el silencio, partiendo la realidad, partiendo a su creador.
Por eso se alegraba de estar lejos ahora . Poniendo la distancia suficiente para poder volver a ser dueño de su dirección . Quizás ya podía descansar ; el solo pensarlo lo invadió de tranquilidad . Una tranquilidad ajena a su realidad, pero que le permitió por fin dormir.
13
La camioneta se desvió de la carretera y luego de un breve trecho saltó un montículo girando varias veces sobre si misma.
Demoró apenas unos segundos antes de explotar luego de haberse estrellado contra un lecho de rocas.
El humo quiso elevarse en línea recta , pero como siempre, no pudo elegir.
fin