joaquin doldan

martes, 31 de enero de 2006

$>CRIATURA NOCTURNA

Criatura nocturna



1

La hermosa chica caminaba lentamente hacia él. Su escotado vestido dejaba ver el palpitante cuello sobre el cual comenzaron a danzar los labios del muchacho. Los ojos de él, de un color indefinido y penetrante no dejaban ver las grises líneas que se dibujaban debajo de la débil piel.
La muchacha dejándose llevar por el placenteo roce de su boca se había convertido en presa fácil. El mordió con todas sus fuerzas e inmediatamente su boca se llenó de sangre.
Damián gritó y la sangre reseca se quebró en su garganta. Apretándose las fosas nasales con los dedos , el muchacho caminó a tientas hasta el baño.
-Maldita hemorragia-decía , mirándose el pijama manchado de sangre.. Al hablar sintió nuevamente el gusto a sangre. Sacó la lengua frente al espejo del botiquín y al ver su boca enrojecida , comenzó a vomitar en el lavadero.
A la mañana siguiente, cuando Damián se despertó luego de la horrible noche, el sol le quemaba los ojos. Se levantó aprisa y bajó la cortina.
El dinero heredado de su familia le permitió vivir en esa casa lujosa, con todas las comodidades y toda la soledad que había deseado desde hace cinco años, cuando sus padres murieron en un accidente.
Por medio de secretarios dirigía la empresa de su padre , dedicándose por entero a viajar . Por tres años recorrió ciudades y pueblos pero sus actuales viajes eran los más difíciles de realizar. Se había empecinado en recorrer su mente y la de los demás. Acosado por una inagotable curiosidad las preguntas jamás se acababan. El mal que lo aquejaba vagaba en e fondo de su conciencia.
Desde adolescente psicólogos, psiquiatras , con el silencio comprado , habían estudiado su caso. Ahora estaba curado y se sentía peor.


2

Muchas carpetas habían danzado entre sus manos durante la noche.
La claridad de sus ojos ya se nublaba con el cansancio, sus hermosos rasgos estaban delineados por diminutas gotas de cansancio líquido , el calor abrazaba su cuerpo.
Salió un momento al balcón, la oscuridad le hizo recordar su gran error , su pecado, su obsesión por Damián.
Había olvidado el principio de no mezclarse con los problemas de sus pacientes . Del grupo de terapeutas que lo habían tratado , ella era la única que continuaba estudiándolo.
Ya le habían dado el alta pero ella creía que el joven estaba tan encerrado en si mismo que había sido capaz de convencer a los demás de su cura.
Su caso, aunque raro , no era exclusivo. Damián sufría de “Hematofagia”, un término que el mismo creía haber inventado una vez asumido su mal. No podía evitar encaminarse al baño , tomar una hoja de afeitar , cortarse y beber su propia sangre.
Un par de veces un corte profundo lo había hecho estar al borde de la muerte.
Arielle sentía un escalofrío cuando recordaba la primera vez que Damián escarbó en su mente mientras despertaba en el hospital , luego de uno de sus “brindis”, como el los llamaba.
El mismo frío recorría su piel cuando pensaba en la descripción que él había escrito de su atracción hacia la sangre , o cuando pensaba en su pero mal, la soledad, o cuando pensaba que no podía dejar de pensar en él.


3

La gente iba y venía por la gran avenida. Hacía tiempo que salía de noche a recorrer la ciudad. Dejaba su auto en algún rincón y se sumergía en la soledad de sus paseos, jugando consigo mismo. Observaba a las personas intentando adivinar sus vidas, sus pensamientos, intentando adivinar la ciudad , preguntándose todo , desde cuando duraría en pie aquel edificio hasta cuando duraría su propia existencia.
Subió a un restaurante en el último piso de uno de los mayores edificios de la ciudad. En la terraza, mientras comía, miraba la calle, como un pintor que intenta adivinar la esencia de un paisaje.
¿Alguien sabría que estaba siendo observado por él?, ¿estaba siendo a su vez observado?,¿valía la pena preguntarse eso?, ¿qué valía la pena?.
Si pusiera todos esos autos encima del otro , ¿la pila sería mayor a este edificio?, ¿cuánto pesan todas esas personas juntas?, ¿cuántos litros de sangre hay en ellas?, ¿cuántas vueltas al mundo daría una fila hecha con sus glóbulos rojos?.
Sonrió y se dijo a si mismo:”Basta”.

4

La camisa de mangas cortas dejaba ver las cicatrices de sus brazos.
Ella estaba sentada en la sala.
Ahora lo visitaba como amiga , jamás dejaría de tener una excusa para verlo.
-¿Cómo estás , Damián??.- interrumpiendo su propia explicación sobre la excusa para estar ahí.
-Un poco flaco supongo; pero estoy haciendo una dieta buena y mucho ejercicio.
-Estoy hablando en serio, ¿o es que no soy tu amiga?, ¿no me vas a dejar ni acercarme un poco?.
-¿Cuál es la persona de la que estuviste más cerca?-dijo, mientras le servía un jugo de naranjas, sin dejar de mirarla.
-¿vas a permitirme preguntar a mi alguna vez?- contestó sonriendo.
-No. ¿Alguna otra pregunta?.
Los dos rieron.
-Sos el peor.
- No me compares con tu ex.
- No lo conocías
- No, pero me lo imagino. ¿Cuántos ex hay?
- Damián, la curiosidad mató al gato.
- ¿Y qué quería saber el gato?.
- La risa de ambos retumbó en la soledad de la casa.




5

Ya en su casa ella intentaba dormir.
No podía ; cuando iba a buscar respuestas de Damián volvía con más preguntas y encima con las que él hacía. LA encerraba en su juego.
Lo que ella no sabía era que él también estaba encerrado.

6


Esa noche era la fiesta en la playa.
Gente de muchos países bailaban en la arena.
Parado en la arena Damián se había perdido en el oscuro murmullo ; era imposible distinguir donde comenzaba el mar y terminaba el cielo.
Miró a sus espaldas , vio las siluetas de seres ricos en dinero y pobres en vida; él no pertenecía allí , pero-a decir verdad- hacía mucho tiempo que no sabía a dónde pertenecía.
Tomó un canto rodado, ¿cuánto habría tardado en tener esa forma?, sus dedos sintieron la suave superficie.
¿Es suave o era su piel?. Ambas cosas , el estímulo y el receptor. ¿Por qué le parecía que sobre la dura superficie había más ¿, como si pudiese sentir cada ola , cada roca , cada playa, cada ser marino que tuviera que ver con esa piedra.
-¿En todas las fiestas bailas tanto?
La dulce voz interrumpió sus preguntas . Era la dueña de la fiesta de los pobres de alma.
-Mi contrato no me permite dar demostraciones gratis- respondió rápido.
La hermosa figura se acercó más.
- No quiero que estés solo acá; varias invitadas me preguntaron quien eras.
- - Podría estar allí y estar más solo que acá. Deciles que soy el Hombre de la Atlántida y que estoy esperando el delfín de las 2:30 para volverme a casa.
- La mujer se sintió atravesada por sus ojos.
- -vamos a la fiesta- dijo él.
- Mientras caminaban ella pensaba que hacía dos años que lo conocía , quizás uno que lo deseaba y¿ por qué cada vez lo sentía más lejos?.
El parecía estar un poco en toda la casa como un poco en todas las vidas. Fue alpiso de arriba a buscar su saco, se entretuvo mirando unos cuadros.
-Siempre tan lejos-dijo ella , en cuanto lo encontró.
-¿Te contrataron o me seguís por hobby?- dijo él sonriendo.
La observó bien , verdaderamente hermosa. Veía sus ojos azules, su piel bronceada, su pelo largo , su cuello.
EL perdió toda expresión en el rostro
-¿Es necesario que mi mano te toque o basta que mi mente lo haga?-preguntó Damián.
Al otro día ella lo sentía aún más lejos pesar de haber pasado la noche con él.








7


Mientras se afeitaba observaba sus propios ojos.
Perdido en los mismos no sintió el corte de su labio.
Apenas le ardía.
Se lavó lentamente.
Al enfrentar su cara al espejo un hilo de sangre se dibujó de un lado a otro de su boca. Cuando tu pasado, tu presente y tu futuro se funden en un instante es difícil no sentir los latidos de tu corazón.
La sangre le corría por la barbilla.
Sus ojos brillaban , no podía pensar ni preguntarse nada; con su lengua probó la sangre en su labio.
Junto con el metálico sabor entró el recuerdo no tan lejano de sus brindis, de su atrapante atracción hacia ese fluido cálido y lleno de vida.
Volvió a mirar al espejo y vio en lo que se había convertido : un ser que vivía en las tinieblas de su propia alma, que no dejaba entrar ni una luz en su mente, que no era capaz de soportar la calidez del sol , una solitaria criatura nocturna.

8

Al otro día un policía estaba en su casa.
-La joven era del vecindario , tenía las venas cortadas, casi no tenía sangre- decía , mientras anotaba.
-Por lo general salgo todas las noches , pero ayer no me sentía bien- contestó Damián , sin apartar la vista del hombre- No se en que puedo ayudar.
-bueno , ya me dijo que no la conocía , que no escuchó nada , etc., supongo que tampoco sabe como fue a parar el cuerpo a su patio.
- Mire , si me está acusando de algo , hágalo, dígame sus sospechas.
- -No, no- interrumpió – no nos apresuremos ; el jardinero la encontró , solo preguntamos, investigamos y el culpable va a caer.-dijo, tranquilamente.
Damián lo miraba sin hablar.
¿Lo estaban acusando o todavía no?.
Era lógico que investigaran, , un cuerpo en su patio y nada menos que desangrado.
-Disculpe, seguramente volveremos a molestarlo-dijo el policía mientras se levantaba.
-Bien- contestó Damián.
Afuera había mucho movimiento, mucha gente aquí y allá.
La luz le molestaba tanto que cerró la puerta , casi ni se acordaba que Arielle estaba allí.
-Vos misma me dijiste que estoy curado.
- Lo estás – dijo ella, sin entender.
- -Entonces dejá de mirarme como si fuera Jack el destripador.
Su voz sonaba tan lejana que la hizo temblar, es cierto, ella lo estaba acusando , todos lo hacían.
- A la única persona que le bebí la sangre fue a mi mismo, y a la única persona que mataría sería a mi mismo- dijo , intentando recordar la noche anterior.
Subió a su habitación.
-Damián- dijo ella , siguiéndolo- me pidieron que no salieras de la casa hasta...
- Si ya sé, hasta que vengan con una estaca a atravesarme.
- No lo hagas más difícil, no va a haber problemas, yo...lo siento.
- El, sin apartar sus ojos del verde brillo de los de ella dijo:
- Vení, te voy a enseñar un juego.
- ¿Un juego?- susurró ella.

9


Entrar en el cuarto de Damián fue como invadir un mundo único , rodeado de fantasmas.
Un lugar sumamente oscuro, solo un reflejo azul se colaba por las cortinas.
Se podía respirar la soledad; comenzó a sonar una suave música. Lo buscaba a él en la oscuridad.
-Damián,¿dónde estás?
-En la oscuridad- respondió su voz.
- No me asustes.
-¿Qué da más miedo: vivir o morir?- preguntó la voz.
- A mi morir, a vivir me acostumbré- dijo ella sonriendo nerviosamente (no podía pensar).
-¿Cuál es el peor defecto del hombre?- se puso delante de la cortina azul, lo que permitía ver su silueta.
- La ignorancia, creo. –contestó.
- Quizás seamos tan ignorantes que no sabemos vivir, menos aún morir.
- ¿quién puede querer aprender a morir?- preguntó ella sin pensar.
- Yo quiero- afirmó él.
El silencio invadió el lugar.
Ella no podía evitar el temblor de sus manos.
Se sentía en el límite del alma que ella creía amar, no sabía que encontraría tras esa frontera, ni siquiera sabía si él mostraría lo que ahí había quizás por no saber tenía miedo.
-Damián- lo llamó , casi como un pedido de auxilio.
Un susurro de viento le respondió.
Estaba sola en la habitación , no podía evitar sentirse como quien sale de una tumba o cárcel , a decir verdad, ,creía que ambos lugares eran más o menos lo mismo.
Lo llamó por toda la casa. Solo encontró oscuridad y silencia.

10

De nuevo escondido en la noche . Como tantas veces. Mirando a las estrellas como intrusas en la negrura de su soledad.
No quería preguntas ni respuestas , solo escuchar los ruidos que la noche le regalara.
Los ruidos que le recordaban que no era la única criatura que paseaba en las sombras.

11

Arielle estaba en su casa, nerviosa , mirando el teléfono; ya estaba por amanecer y no había noticias de él.
Había convencido a la policía que lo cuidaría . era el principal sospechoso y él lo sabía. No podía pensar en su culpabilidad o en su inocencia ; los hechos la ahogaban , se sentía sin mente, como si Damián se la hubiera poseído hace tiempo, queriendo o sin quererlo.
El teléfono sonó como un trueno.
-Hola.- casi gritó.
-Arielle, siento haberte dejado sola.
-Damián ¿dónde estás?. Me asustaste. No sabía que pensar. ¿Qué pretendías?.
-Por un momento pensé en deshacerme de alguien , por eso me fui, para darle una oportunidad.
Cortó.
Ella quedó con el penetrante zumbido vagándole por el cerebro. Nuevamente el miedo comenzó a invadirla.
¿Qué sentía?.
- Damián, ¿qué querés hacer sentir ahora?- preguntó al zumbido- ¿qué más querés hacerme sentir?.
Se durmió arrollada en el sofá, con el tubo de teléfono en la mano.
Tres horas más tarde el timbre sonó.
Ella saltó del sofá.
La puerta.
Colgó el teléfono , intentando apagar el zumbido que aún sentía al pensar en él.
Al abrir, el policía sonrió .
-Buenos días , disculpe, llamamos por teléfono pero no nos pudimos comunicar ,¿Me permite?.
-Si por favor pase-contestó cada vez más aturdida, el zumbido seguía.
-Es sobre su amigo , el caso está aclarado ; fue un suicidio , ella misma se cortó las venas y dejó un rastro de sangre de su casa a la calle. Un alcohólico vagabundo pensó que era alguien de la mansión que estaba ebrio y la arrastró hasta el patio. El caso se aclaró pronto pero no la podía encontrar para explicárselo. Siento la demora. Su amigo ya lo sabe ;él me pidió que se lo comunicara.
Ella miraba a la nada. Susurró un “gracias”, al cerrar la puerta y quedar sola el zumbido se apagó.

12

Su corazón latía aprisa.
No sabía cuanto tiempo hacía que había salido de su casa.
Ahí estaba , en medio de la sala de Damián .
Buscándolo con los ojos llenos de lágrimas y de preguntas.
A sus espaldas sonó la voz de él diciendo:
.-Anoche maté a alguien. Una criatura nocturna que vivía para preguntar , encerrada en su soledad.
Arielle solo podía llorar .
-Aún tengo una pregunta-dijo él- ¿pasarías el día conmigo en la playa?.
Sus sonrisas se confundieron con los rayos de sol que entraban por la ventana.


Fin
Publicado por joaquind @ 11:45 | 1 Comentarios | Enviar

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  • Autor: joaquind
  • Fecha: miércoles, 08 de febrero de 2006
  • Hora: 11:22
ESTE CUENTO GANÓ UNA MENCIÓN EN UN CONCURSO EN MONTEVIDEO. LUEGO SE PUBLICÓ EN "EL CERRO CUENTA"Y EN MI LIBRO "HISTORIAS DESDE EL VIENTO".