miércoles, 01 de marzo de 2006
El fantasma de la cumbia
El grupo cantaba en el escenario del baile. El frío de la noche ridiculizaba la palabra tropical.
Cinco rubios encabezaban la banda. Sus pelos largos reflejaban las luces. Ella estaba parada casi sobre el lugar donde cantaban.
Nadie, absolutamente nadie, vio que en el techo, más allá de los artefactos que decoraban la fiesta, un ojo analizaba la noche a través de una grieta de las chapas.
Era una sombra. Un día había sido un hombre. Estaba condenado a ser un espectador, esa era su más doloroso castigo.
A la salida del baile, las más hermosas chicas confundían sus perfumes con el rocío.
Se escondió del amanecer rodeado de recuerdos. En ellos, era uno de esos cantantes. El éxito fue explosivo. Tanto que no tuvo tiempo de soñarlo. En los últimos meses había sentido una extraña presión en el pecho, uno de los músicos de su orquesta le insistió tanto que fue a una "bruja" para "santiguarse",ella le aseguró a muerte que su malestar correspondía a un "trabajo" fruto de la envidia .
Eran días de mucha presión.
En una actuación una hermosísima morocha no dejaba de provocarlo. Luego la fue a buscar y su "cafisho" apareció de la nada .Los dos aprovechando la oscuridad y la sorpresa le pusieron las manos en la cara y dijeron un montón de palabras extrañas. Se sintió aturdido, cuando reaccionó estaba solo.
Caminó a ciegas. De su talentosa garganta apenas podía salir un susurro pidiendo ayuda.
El recuerdo de esa noche le traía tanto dolor que no retuvo muchas imágenes más .Su vida se sintetizaba en dos razones:
Demostrar su genio musical y vengarse, aunque quizás la última palabra, que luego dejaría de lado, resumiera toda excusa para seguir viviendo en aquellos primeros momentos de dolor.
Yenifer soñaba con cantar. Pero sus sueños eran interrumpidos en forma cotidiana por horribles pesadillas.
La más recurrente de ellas la encontraba cantando sobre un escenario vacío....sobre una silla, en medio de la solitaria pista había una pequeña muñeca. Ella dejaba de cantar cuando las luces psicodélicas la encandilaban...la música ya no se escuchaba ...en la pista ,ahora la silla estaba vacía .Ella empezaba a correr sabiendo que algo la perseguía .Escapaba por un pasillo que no daba a ningún lado .Cuando rendida por el terror se acurrucaba en un rincón ,la muñeca aparecía con una horrible cara caminando hacia ella ... el ataque se hacía inminente ..Yenifer cerraba los ojos y de la nada un hombre vestido de negro aparecía y aplastaba al maligno juguete dejando un charco de plástico y sangre... sentía un segundo de alivio mientras recorría la figura de su salvador desde sus botas hasta su cara?...Se despertaba sobresaltada ,sintiendo un horror mayor al que le producía la posibilidad de ser testigo de su propia muerte.
Ese sueño volvió a su mente la noche que una sombra la perseguía por las calles. Había decidido (en un golpe de audacia poco usual) ir a un "casting" para una sonora que buscaba una voz femenina, algo inesperado en la música tropical de esta ciudad. Su audición era muy tarde. Una densa niebla había estacionado en el centro. Por un momento se sintió perdida...Se detuvo...las luces se difundían y daban peor visión que la propia oscuridad. Se encontró con una puerta de madera .Casualmente era la dirección que buscaba.
Ya en su interior comenzó la prueba. Al principio su voz parecía insegura, pero el transcurso de las notas la ayudo a alcanzar tanta armonía y dulzura que dejó boquiabiertos a los músicos que allí estaban. El contrato fue inminente.
Sin embargo notó una actitud extraña de los miembros de la orquesta. Se notaba una cierta actitud de duda...temerosa sería la palabra. El del teclado era el único que le dirigió la palabra. Fue el que le confirmó el interés por contar con ella como vocalista, pero algo le decía que la decisión de su presencia había sido tomada por alguien que ella aún no había visto.
Caminó lentamente hasta la puerta, el lugar era una especie de casa antigua, con techos altos y frías corrientes que iban y venían. La habitación que servía de lugar de ensayo era la última de la casa, estaba preparada como un estudio de grabación, y por lo tanto hablar en su interior daba ese extraño efecto de no tener eco o sonidos de interferencia. En la puerta de salida esa sensación desaparecía si bien también era silencio lo que venía de afuera. Intentó salir pero notó que la puerta estaba trancada.
En un primer momento no se alarmó, solo se dirigió a la habitación donde había hecho su audición, pero en ella no encontró a nadie. Todos habían desaparecido de tal forma que daba la impresión de que en ese lugar nunca había estado nadie aparte de ella.
Corrió nuevamente hasta la puerta de entrada empezó a golpearla y a pedir auxilio.
Luego de un breve momento de desesperación se echó a llorar.
-Millones de oídos escuchan nuestras canciones-dijo una voz perteneciente a una garganta prodigiosa.
-¿Quién es?-preguntó la joven.
-Ya no importa lo que somos ni lo que fuimos. El tema es lo que hacemos. Nunca la música fue tan masiva. Tan escuchada. Nunca tantos seres humanos aprendieron y repitieron tanta cantidad de versos.-dijo la voz acercándose-La cantidad es nuestro poder, nos justifica, y desconcierta al resto. Algunos artistas miran nuestras melodías simples, nuestras frases copiadas, nuestras letras ridículas, ven con desconcierto a los más elementales músicos grabando un disco tras otro y con una envidiosa rabia nos acusan de falta de belleza.
Desde una sombra apareció un hombre enmascarado, que a pesar de su misterioso aspecto empezó simplemente con su voz, a hacer desaparecer el miedo.
-Y en parte es comprensible...pero tu cara, y por sobre todo tu voz va a romper todos los moldes.-En su tono había un reflejos de un sueño a punto de realizarse.
-Pero...¿Ud. quien es?-buscó la cara detrás de la máscara.
-Yo...soy la música, soy el ritmo...-y volvió a las sombras.
Así fue que comenzó su estancia en lo del fantasma (único nombre que le puso a su misterioso anfitrión), lo cierto es que la trataban como una reina, los músicos le servían banquetes en los mediodía, y le preparaban la habitación en las noches, tenía un vestuario lleno de ropa, y solo a cambio de dedicar las tardes a unos estrictos ensayos, únicos momentos en los que veía e interactuaba con su...maestro. El encierro comenzó, con el transcurso de los días a hacérsele insoportable, al principio entre la sorpresa y el buen trato no lo había cuestionado, pero cuando los días se transformaron en semanas, la ansiedad, una vieja compañera de ruta estaba atrapando toda su capacidad de pensamiento. Pero las tardes eran tan llenas de sorpresa, de derroche de conocimientos sobre la música tropical, tan plagada de talento, de ese misterioso poder de contagiar a las personas con tres notas musicales que aplacaba la sensación de falta de libertad.
De todas formas la sensibilidad de su raptor era la suficiente para notar todas esas vibraciones en su voz, por lo tanto en uno de esos ensayos le dijo oportunamente:
- Hoy a medianoche es el estreno de una nueva estrella, tenés que cantar como nunca.
Cuando estaba en su cuarto probándose su brillante vestido vivió el momento de mayor contradicción, el baile era su oportunidad para escapar, si es que quería hacerlo.
El tiempo se diluyó entre el instante en que estaba frente al espejo y el cuando apareció frente al telón pronto para abrirse.
Al otro lado una pista repleta de personas dispuestas a divertirse y bailar hasta más no poder hacían llegar oleadas de calor al escenario. Quizás eso justificara el término tropical.
Toda la banda estaba instalada a su alrededor. Inmutable, vestida en forma impecable con trajes blancos y camisas negras. Ella acarició su vestido que con las luces parecía todavía más plateado.
El animador del baile salió al escenario y la música se cortó. Se generó un breve griterío.
-Amigas y amigos de "Pachangueando".Bienvenidos a otra de estas increíbles noches tropicaleras con el ritmo que sacude al país.-gritó-Y para que sigan bailando tenemos el estreno de lo que será sin duda la sensación del año. Toda la sensualidad de "Yenifer y los deformes" para decirte..."Tu carita no es la de antes"...
Se abrió el telón y comenzaron los acordes del tema anunciado. Mientras cantaba notó la sorpresa del público por el buen sonido, por su excelente voz, por lo contagioso del ritmo. También miró como los hombres se codeaban ante sus movimientos de caderas. Con el rabillo del ojo le pareció ver al fantasma escurriéndose por algún lado.
Los aplausos partieron la separación entre el ritmo de los temas. La multitud rompió a bailar. Ella pudo adivinar la satisfacción atrás de la máscara.
Entonces se le ocurrió dar un mensaje que quizás alguno entendiera. Quería avisarles que estaba atrapada. Se le ocurrió durante la segunda canción señalarse ella misma al ritmo de la música y luego chocar sus muñecas simbolizando estar esposada. Repitió el gesto varias veces mirando algún varón con cara de superhéroe. Para su frustración todos inclusive los potenciales salvadores imitaban sus gestos al ritmo de la música. Es incluso el día de hoy que cuando se escuchan esos acordes muchos repiten esos gestos que, aunque no tienen nada que ver con la letra, resultó en una contagiosa coreografía.
Ya estaba resignándose a volver a su prisión, cuando el intervino la casualidad. Una de las torres con parlantes comenzó a moverse demasiado a causa del bamboleo del público, el movimiento ocasiono una ruptura en los cables de seguridad y casi sin que nadie lo notara la torre cayó para el escenario. Segundos después el estruendo, las chispas y algunos gritos lograron parar la música.
La pesada estructura había caído justo en el sitio donde estaba la sensual cantante, solo estando muy atento alguien hubiera percibido que su maestro había aparecido de la nada para empujarla. Lamentablemente no logró su propósito, su máscara no era muy cómoda para efectuar un cálculo tan preciso y Yenifer había sido aplastada por los mismos sitios que hicieron temblar el lugar con su voz.
Nunca más nadie vio al enmascarado. Solo tiempo después alguna que otra chica con pretensiones de cantante, contaría de un casting que le tomaron unos extraños músicos, y de un tipo que desde lo oscuro le habría gritado que se dedicara a otra cosa.
A pesar de todo de algún lado apareció una cinta con el tema y medio que lograron tocar "Yenifer y los deformes". La historia de la tragedia se cuenta en casi todos los bailes de música tropical.
Joaquín Doldan