joaquin doldan

viernes, 31 de marzo de 2006

$>Teoría de la muerte diaria

Teoría de la Muerte Diaria


La muerte. Pensarla alguna vez es tan inevitable como ella misma. Quizás era uno de los temas de los que más le había sacado el cuerpo. Primero me había apoyado en la religión y cada tanto pedía perdones para asegurarme mi celestial parcela, pero cuando mis "terribles pecados" me hicieron candidato a la infernal parrilla decidí que era preferible desear reencarnar en alguna forma que mi impidiera cometer errores, como por ejemplo un árbol.

Un día una muerte pegó cerca, y pegó feo. Tan cerca y tan feo que inconscientemente la llegué a usar de excusa para llorar cuando estaba muy triste y no sabía que hacer. Todo lo que pasaba me parecía reversible, menos ese hecho.
Hace poco lloré esa muerte por última vez, cuando me di cuenta que no iba a tener perdón sino vivía soñando una y otra vez; que debía seguir y entender que la vida es la verdad y no esperar en la muerte la paz o el descanso.
Es bueno extrañar a una persona que se despidió, es un brindis por el tiempo pasado, es bueno sentir nostalgia y alegrarse por los momentos vividos, pero solo es bueno si sabemos seguir. Ahora cuando se hace de noche y veo que irreversiblemente el sol se va, y la tierra se enfría, me alegro de haber estado acá un día más, de poder haber sentido todo lo que sentí, y me prometo que si por esas cosas llego a seguir estando al otro día, si tengo esa bendición, no voy a dejar de abrazar el paraíso que tenemos todos en nuestro corazón, e intentar en esa nueva vida aprender lo que no aprendí, divertirme lo que no me divertí y sentir lo que no sentí antes de morir la noche anterior.

Por eso en algún momento cuando la tristeza avanza hay que reventar en ganas de vivir. Las despedidas son inevitables para los reencuentros, y las muertes son despedidas.

Al principio cuesta un poco aprender a morir todos los días, en realidad lo más difícil es vivir cada día como el último.

Más allá de los problemas, al nacer todas las mañanas tenés que sonreír, aunque también podés llorar para llenarte los pulmones de energía. Las mañanas son tan mágicas que nos dan la sensibilidad para anotar lo solos que estamos, o no (eso es siempre independiente a la presencia de un se a nuestro lado).

Tenemos toda una vida hasta la noche para transformar esa situación. Así como podemos elegir nuestra vida, podemos elegir nuestra muerte, tanto la diaria como la de un período vital, tenemos que saber que solo es triste morir sino logramos aprender a vivir.
Publicado por joaquind @ 12:40 | Enviar